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Dr. Ahmed Abouseif
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Reflexión · Fajr

Partid, ligeros o pesados

Una reflexión del Fajr — Ninguna excusa para nadie de rezagarse en el esfuerzo

Dr. Ahmed Abouseif14 de mayo de 20264 min de lectura
Vídeo original de la reflexión

Las aleyas se abrieron hoy con nosotros con el dicho del Señor de los mundos, glorificado y exaltado sea:

﴾Partid, ligeros o pesados, y esforzaos con vuestros bienes y vuestras personas en la senda de Dios —eso es mejor para vosotros﴿.

Es como si el Señor de los mundos, glorificado sea, nos dijera que no hay excusa para nadie. Pues el ser humano está entre dos estados: o está en la holgura, o está en la dificultad, y en ambos casos se le ordena el esfuerzo, sin que tenga excusa para rezagarse.

Imaginad —que Dios os agracie— cuando hay un soldado en una batalla: ¿acaso puede venir y decir: «por Dios, las condiciones son duras y no puedo completar el combate»? Avanza, querido mío, dondequiera que estés, allá donde estés, comoquiera que estés; no hay excusa para que te rezagues de tu primera misión en esta vida, que es que estás en el campo de batalla y has de acometer las metas que tienes ante ti.

Luego la noble aleya trata las distintas psicologías de las gentes: de ellas hay quien aguarda los números y la preparación, y de ellas hay quien tiene el impulso y el deseo de moverse, pero se le desanima. Por ello nos habla, glorificado sea, con esta frase sencilla y muy grácil —sencilla incluso en su modo de persuadir a las gentes— cuando dice:

﴾Y si hubieran querido salir, habrían preparado para ello un equipo. Pero Dios aborreció su envío, así que los retuvo﴿.

Y la pregunta: el asunto del envío (al-inbiʿāth), ¿está ligado a la capacidad psicológica de salir, o a la capacidad y la preparación material para salir? Es un asunto ligado al alma. ﴾Dios aborreció su envío, así que los retuvo﴿. Esta retención está ligada a la psicología. Pues hay un alma fuerte que puede moverse en cualquier tierra y bajo cualquier condición, y hay un alma débil que, por más que se dispongan los medios entre sus manos, no puede.

Luego nos habla nuestro Señor, glorificado sea:

﴾Si hubieran salido entre vosotros, no os habrían añadido sino confusión﴿.

¿A quién trata esta aleya? Trata a la facción activa que se mueve; trata a la facción que quiere sacrificarse por Dios y mira al número: ¿quién nos defraudó y quién caminó con nosotros? No te preocupes: parte tú. Pues aquel con cuyo auxilio te ilusionas puede ser de los de almas débiles.

Por ello, si tienes un hijo que se dispone a un bien, no lo retengas de una obra que quiere mientras esté en el bien y la obediencia. No digas: no podrá, o el clima es frío. Pues el lema de los hombres en esta vida es Su dicho, el Altísimo: ﴾Partid, ligeros o pesados, y esforzaos con vuestros bienes y vuestras personas en la senda de Dios —eso es mejor para vosotros﴿.

Pues el desenlace está en Dios, y los resultados están en Su mano, glorificado y exaltado sea, y quien recompensa no es sino el Señor de la Majestad, glorificado sea en Su altura.

Pido a Dios, el Altísimo, el Poderoso, que bendiga para nosotros unos anhelos que Le pedimos deposite en nuestras almas, que no los desanime en ningún estado, y que nos provea una sinceridad con la que Lo encontremos el Día de Su encuentro. ¡Oh, Dios! Amén.

Que Dios os recompense con el bien, que Dios os bendiga, y que Dios esté complacido con vosotros. Y la paz sea con vosotros, y la misericordia de Dios y Sus bendiciones.

Pregunta al Jeque