El creyente no es sino obra que fructifica
Una reflexión del Fajr sobre el hadiz «Dios no mira vuestros cuerpos, sino vuestros corazones y vuestras obras»
En el nombre de Dios, y que la paz y las bendiciones de Dios sean sobre el siervo de Dios Altísimo, Su Profeta y Mensajero —nuestro señor y Profeta Muhammad ﷺ, su familia, y sus compañeros.
A continuación:
En el hadiz de Abū Hurayra, que Dios esté complacido con él, el Profeta ﷺ dijo:
«En verdad, Dios Altísimo no mira vuestros cuerpos ni vuestras figuras —mira vuestros corazones y vuestras obras.»
En este noble hadiz, el Profeta ﷺ afirma que el musulmán debe conjugar en su vida dos cosas, ninguna de las cuales puede prescindir de la otra:
La primera: la intención que porta en su corazón, con la que se propone realizar estas obras.
La segunda: la acción que brota de esa intención —lo que aporta al tejido de la vida, los logros que ofrece a la humanidad en cuyo seno vive.
Pues el creyente no es sino obra que fructifica; el creyente no es sino producción que emerge; el creyente no es sino un instrumento para hacer el bien y realizar las buenas obras. Tal es el creyente a quien el Señor de los mundos —exaltado sea— aceptó como Su siervo y vicegerente cuando dijo a los ángeles: ﴾En verdad, voy a poner en la tierra un vicegerente﴿. Tal es el creyente por quien la vida se endereza y el cosmos se endereza, por quien la tierra se cultiva, y a través de quien la humanidad halla su felicidad.
¡Oh Dios! Reúne en nuestros corazones las intenciones que Te complacen, y concédenos de la acción que nos acerca a Ti y nos lleva a Tu paraíso. Y bendice, oh Dios, a nuestro Profeta Muhammad y a su familia y sus compañeros, y concédeles abundante paz.
La paz sea con vosotros.