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Dr. Ahmed Abouseif
Imams Academy
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Serie · Episodio 3
El Imam en Occidente — Una Escuela para Forjar al Líder
Imamato y Liderazgo

¿Por qué las mezquitas de Occidente necesitan una mente institucional?

Tercer episodio de «El imam en Occidente — Una escuela para forjar al líder»

Dr. Ahmed Abouseif15 de mayo de 20269 min de lectura

Apertura: una mezquita sin memoria

En un suburbio de Detroit, la junta de una mezquita de tamaño medio se reúne en su sesión mensual. Sobre la mesa hay cinco expedientes, ninguno de los cuales puede esperar:

  • Un presupuesto cuyas partidas la mayoría de los asistentes no comprende.
  • Una disputa sobre la identidad del próximo imam tras la partida del anterior.
  • Un gran donante que exige una «intervención» en el currículo.
  • Un contrato vencido con la empresa de climatización.
  • Declaraciones fiscales que vencen dentro de la semana.

El imam está presente, pero trabaja a retazos. El padre fundador de la mezquita, que la edificó veinte años antes, falleció el Ramadán pasado. Dejó tras de sí un archivo de expedientes en una habitación de la que nadie tiene la llave.

Luego viene la crisis: ¿dónde están los registros originales de inscripción de los legados (awqāf) de la mezquita? ¿Adquirió la mezquita esta parcela por compra o por donación? ¿Cuáles fueron las condiciones? ¿Puede venderse para edificar una nueva sala? Todos se vuelven hacia el silencio.

Esta es una mezquita sin memoria institucional —una mezquita que opera sobre lo que los individuos llevan en sus cabezas, no sobre lo que una institución guarda en sus registros. En el momento en que uno de esos individuos muere, un pedazo del pasado y del futuro de la mezquita muere con él. Este no es un escenario ficticio; es una escena recurrente —con detalles variables— en muchas mezquitas occidentales hoy.

La pregunta que este episodio plantea es: ¿cómo opera una mezquita en Occidente con una mente institucional, en vez de operar por instinto, azar y la gracia personal de los individuos?


En este episodio — cuatro ejes

1) ¿Qué es la «mente institucional»? La capacidad de la institución de perdurar y evolucionar independientemente de los individuos que pasan por ella. 2) Cinco enfermedades que aquejan a las mezquitas occidentales: el individualismo, la política interna, la falta de planificación estratégica, el caos financiero, la tensión junta-imam. 3) Cinco pilares remediadores: visión, gobernanza, planificación estratégica, formación continua, transparencia. 4) ¿Por qué vale el esfuerzo? Porque una mezquita sin mente institucional es un árbol sin raíces.


I. ¿Qué es la «mente institucional»?

La mente institucional —en su definición más simple— es la capacidad de la institución de sobrevivir y desarrollarse con independencia de los individuos que rotan por ella. Es lo que hace que la mezquita funcione el lunes por la mañana tras la partida de su imam el domingo; lo que hace que el presupuesto sea inteligible para un sucesor que nunca asistió a las reuniones fundacionales; lo que hace que los legados estén protegidos después de que la generación de los fundadores haya pasado.

Este concepto no es una invención occidental. El Islam precedió a Occidente en esto mediante tres hitos:

Primero — el modelo de la Mezquita Profética. El Profeta ﷺ desempeñó muchas funciones de liderazgo él mismo, pero encomendó a compañeros especializados roles distintos —Bilāl como almuédano, Muṣʿab ibn ʿUmayr como educador, ʿAlī en las cuestiones judiciales, Zayd ibn Ṯābit en la escritura, y Muʿādh en la jurisprudencia del Yemen. Estas no son figuras dispersas; forman una temprana estructura institucional edificada sobre la especialización y la delegación de autoridad.

Segundo — la jurisprudencia de los awqāf (legados islámicos). Se desarrolló a lo largo de catorce siglos hasta volverse una disciplina independiente con reglas de inscripción, documentación, sucesión y supervisión. En *al-Mughnī* de Ibn Qudāma, capítulos enteros tratan del «nāẓir» —el administrador institucional del waqf— sus condiciones y sus facultades[1]. No era libre de actuar a su antojo; estaba vinculado a las estipulaciones del fundador y era responsable ante el tribunal sharaico. Esto es gobernanza en su sentido más pleno.

Tercero — la Mezquita-Universidad de Al-Azhar. Fundada en el año 359 de la Hégira, aún se yergue tras 1.060 años. Los selyúcidas, los mamelucos, los otomanos, el dominio colonial británico, la revolución de 1952, y las transformaciones de nuestro siglo actual pasaron todos sobre ella —y permaneció. ¿Por qué? Porque la institución fue mayor que el más grande shaij que jamás la dirigió. Tiene legados documentados, libros transmitidos, currículos secuenciados, y cadenas de transmisión académica a través de las generaciones. Esta es la mente institucional islámica en su forma más madura.


II. Las enfermedades de la gestión en las mezquitas occidentales

A partir de mi amplia experiencia dirigiendo el Departamento General de Orientación Religiosa del Ministerio de Awqāf de Egipto, y luego liderando centros islámicos en Toledo, Mesquite y Plano, puedo resumir las enfermedades más prevalentes de la gestión en las mezquitas occidentales en cinco dolencias:

La primera — el individualismo administrativo. La mezquita se apoya en una sola persona (un imam o un fundador), de modo que cuando enferma o parte, el vacío se hace visible. Esto no es una mezquita; esto es una ventanilla de servicios adosada a una persona.

La segunda — la política interna. Las juntas se fragmentan según afiliaciones —nacionales, sectarias, familiares, partidistas de los países de origen— y las reuniones se vuelven batallas electorales. La primera víctima de esta política: el imam, repetidamente destituido y reinstaurado.

La tercera — la ausencia de planificación estratégica. Muchas mezquitas operan con una lógica de reacción: un donante pide un programa, así que lo hacemos; ocurre un incidente, así que respondemos; surge una sugerencia en una reunión, así que votamos. Sin un plan a cinco años. Sin metas definidas. Sin medición del impacto. El resultado: pasan diez años sin acumulación.

La cuarta — el caos financiero. Cuentas mezcladas entre el zakat, las ṣadaqāt y los fondos operativos; donativos en efectivo sin recibos; informes anuales no publicados; gastos sin documentación. Luego viene un momento en que un contador pide un expediente antiguo y no lo encuentra. Esto no es un depósito sharaico —esto es negligencia por intención.

La quinta — la tensión junta-imam. La junta se ve a sí misma como «la dueña de la mezquita» por derecho de fundación; el imam se ve a sí mismo como el líder académico por derecho de especialización. Surge una relación ambigua: ¿quién escribe el sermón? ¿Quién fija los currículos? ¿Quién arbitra las disputas de la comunidad? ¿Quién negocia con las escuelas y los medios? La ausencia de una carta escrita que defina la autoridad transforma la relación en un conflicto personal.

Estas enfermedades están interconectadas: el individualismo engendra la política; la política bloquea la planificación; la planificación ausente abre la puerta al caos financiero; el caos financiero alimenta la tensión junta-imam. Ninguna se trata en aislamiento.


III. Los pilares de la mente institucional

La cura requiere edificar cinco pilares, enseñados en la Academia Americana de Imames como parte del itinerario de formación en liderazgo:

El primero — visión y misión escritas: ¿Qué pretende lograr esta mezquita en los próximos cinco años? ¿A quién sirve? ¿Qué valores la unen? Sin un documento escrito, la racionalización es imposible en el momento del desacuerdo. La visión no es un eslogan para el pie de página del sitio web; es la brújula de toda decisión.

El segundo — estatutos y gobernanza: Un documento detallado que especifique quién elige a la junta y cómo; el alcance de su autoridad; el alcance de la autoridad del imam; quién firma los compromisos financieros y quién los audita; cómo se resuelven las disputas. Esta carta es la constitución de la mezquita —todo desacuerdo se resuelve por referencia a ella, no por una votación emocional.

El tercero — planificación estratégica plurianual: Un plan de un mínimo de cinco años con metas anuales medibles. ¿Cuántos alumnos en la escuela coránica? ¿Cuántos programas de capacitación al año? ¿Qué base de voluntarios? ¿Qué presupuesto de mantenimiento? Revisado cada seis meses y actualizado frente a las nuevas circunstancias, pero nunca abandonado.

El cuarto — formación continua del liderazgo: No solo el imam, sino también los miembros de la junta. Capacitación regular sobre gobernanza, gestión de voluntarios, gestión de crisis y jurisprudencia de los awqāf. Cuando un nuevo miembro se sienta en la junta sin capacitación, la mezquita entra en otro ciclo de ensayo y error. La Academia Americana de Imames ofrece programas de formación en liderazgo para las juntas de las mezquitas precisamente para cerrar esta brecha.

El quinto — transparencia y rendición de cuentas: Informes anuales publicados, reuniones generales anuales de la comunidad, canales de comunicación claros, procedimientos de queja documentados. A más apertura, menos duda y conjetura. La transparencia no es un lujo; es la condición previa del depósito sharaico afirmado por el Corán: ﴿Y cuando juzguéis entre las gentes, juzgad con justicia[2], y por el dicho del Profeta: «Cada uno de vosotros es un pastor, y cada uno de vosotros es responsable de su rebaño»[3].


IV. De la mezquita a la civilización

¿Por qué merece hacerse todo este esfuerzo? Porque la mezquita que posee una mente institucional lega, y la mezquita que carece de ella se derrumba con cada generación.

Reflexiona sobre Ibn Jaldún en *al-Muqaddima* cuando habló de cómo el impulso civilizatorio pasa entre las generaciones: «La primera generación edifica, la segunda preserva, y la tercera consume y dilapida lo que sus padres edificaron»[4]. Esta advertencia, de seis siglos de antigüedad, es precisamente lo que presenciamos a diario en la comunidad musulmana en Occidente: los fundadores edifican una mezquita con un esfuerzo extraordinario, la segunda generación la preserva con dificultad, y la tercera generación —si no halla una estructura institucional que salvaguarde la herencia— la abandona. ¿Cuántas mezquitas estadounidenses se han quebrado así en una sola década? No preguntes.

La mente institucional es la respuesta intelectual y administrativa a la advertencia de Ibn Jaldún. Cuando la fundación está documentada, la carta está escrita, los legados están cartografiados, y la segunda generación está capacitada antes de empezar a asumir la responsabilidad, se quiebra la soberanía de «la tercera generación dilapidadora», y la mezquita se vuelve una herencia viva, no un patrimonio en disputa.

Y la dolorosa paradoja: los musulmanes han establecido en su historia las instituciones más duraderas del mundo (al-Azhar, al-Qarawiyyīn, al-Zaytūna, las escuelas Niẓāmiyya), y, sin embargo, nosotros en Occidente hoy edificamos mezquitas como si nuestra historia jamás hubiera conocido la gobernanza. Esta no es una crisis de conciencia religiosa; es una crisis de desconexión del legado institucional que vivió mil años a nuestras espaldas.


Conclusión: una mezquita sin mente institucional = un árbol sin raíces

Puedes plantar un árbol en tu sala de estar y regarlo cada día. Sus hojas brotarán y florecerá. Pero en el momento en que venga un viento fuerte, caerá —porque no tiene raíces.

Toda mezquita que opera por intuición, esfuerzo individual, donativos en efectivo, y un imam solitario es un árbol de sala de estar: completo en apariencia, frágil al primer soplo. Toda mezquita que opera sobre una visión escrita, una gobernanza organizada, una planificación a cinco años, una formación continua, y una transparencia financiera es un árbol arraigado en su suelo natal —por fuertes que sean los vientos, se dobla pero no se quiebra.

La pregunta que este episodio te plantea —seas un imam, un miembro de la junta, un donante o un orante común: ¿es tu mezquita un árbol de sala de estar, o un árbol arraigado en su suelo natal? Y si lo primero, ¿cuál es la única cosa que puedes empezar hoy para moverla hacia lo segundo?

Porque el futuro de los musulmanes en Occidente no lo determinará el poderoso sermón del viernes, sino la mente que gobierna la mezquita durante el resto de la semana.


Un paso práctico tras leer este episodio

Siéntate con dos o tres miembros de la junta de tu mezquita y responded juntos una pregunta:

«¿Cuál de las cinco enfermedades se aplica más a nuestra mezquita hoy?»

Luego elegid una enfermedad que todos coincidáis en que es la más peligrosa, y trabajad en remediarla en 30 días. No aguardéis a la perfección ni al consenso completo sobre todo —comenzad con un solo pilar, y descubriréis que los cuatro restantes le siguen.


La serie «El imam en Occidente — Una escuela para forjar al líder»

| Episodio | Título | |---------|-------| | Uno | De dirigir la oración a liderar la umma | | Dos | La forja del imam moderno: saber, gestión y contención pastoral | | Tres (este episodio) | ¿Por qué las mezquitas de Occidente necesitan una mente institucional? | | Cuatro (próximamente) | El imam entre el dictamen individual y la voz colectiva |


Notas


Escrito por el Imam Dr. Ahmed Mohamed Ali Abouseif —Doctor en Tafsīr y Ciencias Coránicas por la Universidad de Al-Azhar, ex Director del Departamento General de Orientación Religiosa del Ministerio de Awqāf de Egipto, y Fundador y Presidente de la Academia Americana de Imames en Plano, Texas.

Tercer episodio de la serie «El imam en Occidente — Una escuela para forjar al líder».

Notas

  1. Ibn Qudāma, Abū Muḥammad ʿAbd Allāh b. Aḥmad, *al-Mughnī*, Libro del Waqf, capítulos sobre el nāẓir, sus condiciones y sus facultades —el tratamiento más extenso de la administración institucional del waqf en el legado jurídico islámico.
  2. Sura de An-Nisāʾ, versículo 58.
  3. Acordado; transmitido por al-Bujari (893, 7138) y Muslim (1829), por autoridad de Ibn ʿUmar (que Dios esté complacido con él).
  4. Ibn Jaldún, ʿAbd al-Raḥmān b. Muḥammad, *al-Muqaddima*, Libro Segundo, el capítulo que dedicó a «el hecho de que la civilización no perdura en una sola etapa, y las generaciones de una sola dinastía no exceden por lo general de tres».
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