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Serie · Episodio 32
Conceptos de la Fe
Conceptos de la Fe

El istiʿṣām en el Corán: pedir protección y tomar sus medios

pedir protección y tomar sus medios

Dr. Ahmed Abouseif•7 de octubre de 2026•10 min de lectura

Una sola palabra coránica, «istas'am», encierra toda la escena de la firmeza de Yusuf (José) ante la tentación: no solo se abstuvo, sino que buscó con empeño lo que lo protegiera. Este artículo recorre su raíz, su escena y sus lecciones para el creyente de hoy.

Por el Dr. Ahmed Muhammad Ali Abouseif, presidente de la American Imams Academy (AIA)

En un palacio de puertas cerradas, un joven extranjero sin valedor y una dama de rango, belleza y poder que cierra las puertas y dice: «Ven a mí». No hay más testigo que Dios. Pasan los días, y la mujer, exasperada por su negativa, reúne a las mujeres y les muestra a su joven, y dice lo que antes callaba: ﴿وَلَقَدْ رَاوَدتُّهُ عَن نَّفْسِهِ فَاسْتَعْصَمَ﴾ «Yo lo requerí de amores, pero se mantuvo firme [istas'am]» (12:32). Una sola palabra resume largas noches de firmeza, y es un testimonio que vino de su adversaria antes que de sus allegados. No dijo «se negó» ni «se apartó», sino «istas'am»: buscó para sí aquello que lo protegiera y puso en ello todo su esfuerzo. Es una forma verbal que no aparece en el Corán más que en este pasaje. Dijo de ella al-Zamakhshari: «El istis'am (la búsqueda activa de protección) es una forma de intensidad que indica una abstención extrema y una cautela rigurosa, como si estuviera ya en la protección y se esforzara por aumentarla»[1].

Trece veces, en cinco formas

La raíz «'-s-m» aparece en el Corán trece veces[2]: el verbo «ya'sim» (proteger) tres veces, entre ellas ﴿وَاللَّهُ يَعْصِمُكَ مِنَ النَّاسِ﴾ «Y Dios te protegerá de los hombres» (5:67), y ﴿سَآوِي إِلَىٰ جَبَلٍ يَعْصِمُنِي مِنَ الْمَاءِ﴾ «Me refugiaré en un monte que me proteja del agua» (11:43). «I'tasam» (aferrarse, buscar amparo) cinco veces, entre ellas ﴿وَاعْتَصِمُوا بِحَبْلِ اللَّهِ جَمِيعًا﴾ «Y aferraos todos a la cuerda de Dios» (3:103). «Istas'am» una sola vez, en el pasaje de Yusuf. «'Asim» (protector) tres veces, entre ellas ﴿لَا عَاصِمَ الْيَوْمَ مِنْ أَمْرِ اللَّهِ إِلَّا مَن رَّحِمَ﴾ «Hoy no hay quien proteja del designio de Dios, salvo aquel de quien Él tenga misericordia» (11:43). Y «'isam» (lazos) una vez, en 60:10.

Este recuento encierra una observación que no se advierte al leer la palabra aislada: en el Corán no existe el sustantivo «'isma» (protección, infalibilidad). Lo que hay son verbos y atributos: Dios «protege», el siervo «se aferra» o «busca protección», y no hay «protector» sino Dios. Es como si el Corán rehusara que la protección sea un atributo de la criatura por sí misma; es una acción que Dios realiza sobre un siervo que ha puesto cuanto estaba a su alcance, y eso es precisamente lo que reúne la escena de Yusuf.

Del sujetar al pedir que algo nos sujete

Dice al-Raghib al-Isfahani: «El 'asm es el acto de sujetar, y el i'tisam, el aferrarse». Y a propósito de «istas'am» dice: «Istas'am: se aferró, como si pidiera aquello a lo que asirse para no caer en la deshonestidad… es decir, procuró lo que lo protegiera»[3]. La diferencia entre «i'tasam» e «istas'am» es, pues, una diferencia de búsqueda: el primero se aferra a lo que tiene entre las manos; el segundo busca lo que lo proteja y va tras ello como quien no se fía de sí mismo.

Y dijo Ibn Ashur: «Istas'am: intensidad en la protección de sí mismo… el sentido es que se abstuvo como se abstiene un protegido [ma'sum]»[4]. Lo transmitido más cercano al texto de la aleya es lo que refiere al-Tabari de Ibn Abbas: «se abstuvo», y así lo sostiene Ibn Kathir[5]. Al-Tabari refiere también de Qatada: «se resistió» [«fa-sta'sà»], pero esta pertenece a otra raíz, «'-s-y», y aunque pueda acercarse a la abstención, no lleva consigo lo que hay en «istas'am» de búsqueda de protección y de afán por lo que preserva.

Entre las más hermosas palabras de al-Raghib: «El protector y el protegido son correlativos: donde se da el uno se da el otro». No hay protector sin protegido, ni protegido sin protector; y este es el fundamento de todo el asunto.

La escena, paso a paso

La palabra «fa-sta'sam» no descendió de repente en la aleya treinta y dos: es el fruto de una cadena. Comenzó con el refugio en Dios cuando ella lo requirió: ﴿مَعَاذَ اللَّهِ ۖ إِنَّهُ رَبِّي أَحْسَنَ مَثْوَايَ ۖ إِنَّهُ لَا يُفْلِحُ الظَّالِمُونَ﴾ «¡Dios me guarde! Él es mi señor y ha dispensado buen trato a mi estancia. Ciertamente, los injustos no prosperan» (12:23). Tres argumentos en un solo aliento: estoy bajo el amparo de Dios; quien me acogió me ha tratado bien; y en la injusticia no hay éxito. Luego vinieron la inclinación y la prueba, después la carrera hacia la puerta: ﴿وَاسْتَبَقَا الْبَابَ﴾ «Y corrieron los dos hacia la puerta» (12:25), luego la confesión de ella, y luego la súplica de él.

Lo que más ha desconcertado a la gente es la palabra del Altísimo: ﴿وَلَقَدْ هَمَّتْ بِهِ وَهَمَّ بِهَا لَوْلَا أَن رَّأَىٰ بُرْهَانَ رَبِّهِ﴾ «Ella lo deseó, y él la habría deseado de no haber visto la prueba de su Señor» (12:24). No extenderemos aquí la controversia, pero recogemos lo que dijeron los grandes. Dijo al-Tabari: «El sentido de “inclinarse hacia algo” en la lengua de los árabes es: que la persona se hable a sí misma de cometerlo, mientras no lo cometa», y consideró la prueba «una señal de entre las señales de Dios, que lo contuvo de cometer aquello a lo que se había inclinado». Dijo al-Zamakhshari: «Se entiende que su alma se inclinó hacia la intimidad y tiró de ella por el deseo de la juventud… pero él quebrantaba lo que sentía y lo rechazaba mirando la prueba de Dios», y añadió: «Si su inclinación hubiera sido como la de ella, por resolución firme, Dios no lo habría elogiado diciendo que es de Sus siervos sinceros». Ibn Ashur fue más lejos: «Parece que a Yusuf, la paz sea con él, no le asaltó inclinación alguna hacia la esposa del Aziz, porque Dios lo preservó de inclinarse hacia el pecado mediante la prueba que le mostró»[6].

Pese a sus diferencias sobre el sentido de esa inclinación, coincidieron en que Yusuf permaneció bajo el amparo de la protección divina, en que la prueba vino de Dios, y en que la aleya concluye con estas palabras: ﴿كَذَٰلِكَ لِنَصْرِفَ عَنْهُ السُّوءَ وَالْفَحْشَاءَ ۚ إِنَّهُ مِنْ عِبَادِنَا الْمُخْلَصِينَ﴾ «Así fue, para apartar de él el mal y la deshonestidad. Ciertamente, él era de Nuestros siervos sinceros». Apartar es obra de Dios; luego viene «fa-sta'sam» para nombrar lo que correspondió al siervo. Aquí se nos revela el equilibrio: si hubiera solo protección, la prueba perdería su sentido; si hubiera solo esfuerzo, la debilidad del alma lo dejaría desamparado.

Una camisa rasgada por detrás

La carrera hacia la puerta no fue una escena pasajera: el Corán la registró con todos sus detalles: ﴿وَاسْتَبَقَا الْبَابَ وَقَدَّتْ قَمِيصَهُ مِن دُبُرٍ وَأَلْفَيَا سَيِّدَهَا لَدَى الْبَابِ﴾ «Y corrieron los dos hacia la puerta, y ella le rasgó la camisa por detrás, y encontraron a su señor junto a la puerta» (12:25). Él corre hacia la salvación, ella corre tras él tirando de él, y la camisa se desgarra por la espalda. Después el veredicto viene de los suyos, no de los de él: ﴿وَشَهِدَ شَاهِدٌ مِّنْ أَهْلِهَا إِن كَانَ قَمِيصُهُ قُدَّ مِن قُبُلٍ فَصَدَقَتْ وَهُوَ مِنَ الْكَاذِبِينَ، وَإِن كَانَ قَمِيصُهُ قُدَّ مِن دُبُرٍ فَكَذَبَتْ وَهُوَ مِنَ الصَّادِقِينَ﴾ «Y un testigo de la familia de ella atestiguó: si su camisa está rasgada por delante, ella dice la verdad y él es de los mentirosos; pero si su camisa está rasgada por detrás, ella miente y él es de los veraces» (12:26-27). Así, la prueba más elocuente de su istis'am fue un trozo de tela desgarrado por detrás: una prenda que declara que su dueño daba la espalda al pecado y que quien avanzaba era la solicitante. Es como si el Corán quisiera enseñarnos que el istis'am deja su huella en el cuerpo, en el vestido y en el camino, y no solo en las palabras. Y de todo ello dijo el Aziz: ﴿إِنَّهُ مِن كَيْدِكُنَّ إِنَّ كَيْدَكُنَّ عَظِيمٌ، يُوسُفُ أَعْرِضْ عَنْ هَذَا﴾ «Es una de vuestras artimañas; en verdad, vuestras artimañas son grandes. Yusuf, apártate de esto» (12:28-29).

Llama la atención que el Corán no pusiera la salvación en manos de Yusuf solo, ni del testigo solo; las causas se sucedieron: un refugio en el corazón, una huida con los pies, un testigo de su propia familia y una camisa que habla. Así obra Dios con quien busca protección: le abre las puertas de la inocencia por donde no lo espera.

Una amenaza que se oye y que aumenta la firmeza

Tras su confesión, la mujer alzó la voz ante las mujeres: ﴿وَلَئِن لَّمْ يَفْعَلْ مَا آمُرُهُ لَيُسْجَنَنَّ وَلَيَكُونًا مِّنَ الصَّاغِرِينَ﴾ «Y si no hace lo que le ordeno, será encarcelado y será de los humillados» (12:32). Dijo Ibn Ashur: «Y lo dijo para que él la oyera, para intimidarlo». En la escritura de «wa-la-yakunan» con alif está la nun de énfasis ligera, escrita como alif conforme a la regla de la pausa, como señaló al-Zamakhshari[4]; así la amenaza queda reforzada dos veces: con la nun pesada en «la-yusjananna» y con la ligera en «wa-la-yakunan». Es decir, la presión no fue pasajera, sino halago seguido de intimidación, insistencia seguida de amenaza.

Aquí se ve que el istis'am no es un instante que pasa, sino una postura que se pone a prueba con cada insistencia y luego con cada amenaza. Ibn Kathir trazó este cuadro y dijo: «Y es que Yusuf, la paz sea con él, fue preservado por Dios con una gran protección, que lo amparó, y se abstuvo de ella con la mayor abstención, y prefirió la cárcel a aquello. Y esto es la cima de los grados de perfección: que, con su juventud, su belleza y su plenitud, lo requiera su señora, que es la esposa del Aziz de Egipto, y que además esté en el colmo de la belleza, la riqueza y el rango, y que él se abstenga y prefiera la cárcel, por temor a Dios y esperanza de Su recompensa»[5].

Una súplica con la que el siervo descarga su peso sobre su Señor

¿Qué dijo Yusuf cuando oyó la amenaza? No desafió ni alardeó de su fuerza, sino que alzó las manos: ﴿قَالَ رَبِّ السِّجْنُ أَحَبُّ إِلَيَّ مِمَّا يَدْعُونَنِي إِلَيْهِ ۖ وَإِلَّا تَصْرِفْ عَنِّي كَيْدَهُنَّ أَصْبُ إِلَيْهِنَّ وَأَكُن مِّنَ الْجَاهِلِينَ﴾ «Dijo: Señor mío, la cárcel me es más querida que aquello a lo que me invitan; y si no apartas de mí su artimaña, me inclinaré hacia ellas y seré de los ignorantes» (12:33). ¡Qué verdaderas son estas palabras! En una sola aleya reunió la precaución práctica («la cárcel me es más querida») y la total indigencia ante Dios («y si no apartas de mí»). No confió en sí mismo, siendo quien se mantuvo firme ante la más fuerte seducción, sino que dijo: si no apartas de mí, me inclinaré. Esta es la verdad del istis'am: no es confianza en uno mismo, sino conocimiento de la propia debilidad y refugio en el Fuerte. Y a continuación: ﴿فَاسْتَجَابَ لَهُ رَبُّهُ فَصَرَفَ عَنْهُ كَيْدَهُنَّ﴾ «Y su Señor le respondió y apartó de él su artimaña» (12:34).

Y esto es lo que explicó el Profeta ﷺ en lo que relató Abu Said al-Judri: «ما استُخلف خليفةٌ إلا له بطانتان: بطانةٌ تأمره بالخير وتحضّه عليه، وبطانةٌ تأمره بالشر وتحضّه عليه، والمعصومُ مَن عصم الله». «Ningún gobernante ha sido designado sin que tenga dos grupos de allegados: uno que le ordena el bien y lo incita a él, y otro que le ordena el mal y lo incita a él; y el protegido es aquel a quien Dios protege»[7]. El protegido es aquel a quien Dios protege, no el que se ampara en sí mismo. Por eso el istis'am descansa sobre tres: un alma que ordena el mal, un siervo que busca, y un Señor que protege.

«Salvo aquello de lo que mi Señor tiene misericordia»: cuando el firme reconoce su debilidad

Si queremos saber cómo miró el propio Yusuf su firmeza, escuchemos su palabra después de que se manifestó su inocencia y salió de la cárcel honrado: ﴿ذَٰلِكَ لِيَعْلَمَ أَنِّي لَمْ أَخُنْهُ بِالْغَيْبِ وَأَنَّ اللَّهَ لَا يَهْدِي كَيْدَ الْخَائِنِينَ، وَمَا أُبَرِّئُ نَفْسِي ۚ إِنَّ النَّفْسَ لَأَمَّارَةٌ بِالسُّوءِ إِلَّا مَا رَحِمَ رَبِّي ۚ إِنَّ رَبِّي غَفُورٌ رَّحِيمٌ﴾ «Esto, para que él sepa que no le traicioné en su ausencia y que Dios no guía la artimaña de los traidores. Y no pretendo declarar inocente a mi alma: ciertamente, el alma incita al mal, salvo aquello de lo que mi Señor tiene misericordia. Ciertamente, mi Señor es perdonador, misericordioso» (12:52-53). Mira a este hombre, que se mantuvo firme donde los hombres caen: no dijo «yo soy quien se mantuvo firme», sino «no pretendo declarar inocente a mi alma». Y devolvió todo el mérito a su origen: «salvo aquello de lo que mi Señor tiene misericordia».

Entre esta expresión y la de Nuh (Noé), la paz sea con él, hay un vínculo delicado: ﴿لَا عَاصِمَ الْيَوْمَ مِنْ أَمْرِ اللَّهِ إِلَّا مَن رَّحِمَ﴾ «Hoy no hay quien proteja del designio de Dios, salvo aquel de quien Él tenga misericordia» (11:43). En ambos pasajes hay una excepción por la misericordia: el verdadero protector es Dios, y el protegido es aquel de quien Él se compadece. Por eso el grado más alto del istis'am es aquel en que su dueño cree que su firmeza es un favor y no un derecho. Quien ve su firmeza como obra propia está al borde de la caída; quien la ve como misericordia de su Señor aumenta su indigencia y, con ella, su preservación.

Los falsos refugios

Una de las delicadezas de esta raíz es que el Corán contrapone el aferrarse a Dios a otros aferramientos que no sirven. El hijo de Nuh, la paz sea con él, dijo: ﴿سَآوِي إِلَىٰ جَبَلٍ يَعْصِمُنِي مِنَ الْمَاءِ﴾ «Me refugiaré en un monte que me proteja del agua», y su padre le respondió: ﴿لَا عَاصِمَ الْيَوْمَ مِنْ أَمْرِ اللَّهِ إِلَّا مَن رَّحِمَ﴾ «Hoy no hay quien proteja del designio de Dios, salvo aquel de quien Él tenga misericordia» (11:43). Creyó que el monte lo protegería, y el monte no protege del designio de Dios. ¡Cuántos se hacen un monte al que acogerse: dinero, rango, relaciones, o la idea de que «alguien como yo no cae en esto»! Y el Corán advierte de todos esos montes: ﴿مَا لَكُم مِّنَ اللَّهِ مِنْ عَاصِمٍ﴾ «No tendréis frente a Dios protector alguno» (40:33).

Del otro lado, otra mujer afrontó una escena cercana y comenzó por lo que Yusuf había comenzado: buscar refugio en Dios. Maryam (María), la paz sea con ella, dijo al espíritu que se le presentó como un hombre: ﴿إِنِّي أَعُوذُ بِالرَّحْمَٰنِ مِنكَ إِن كُنتَ تَقِيًّا﴾ «Me refugio en el Misericordioso de ti, si es que eres temeroso de Dios» (19:18). La primera de las armas de los firmes en el Corán fue buscar refugio, antes que cualquier argumento o ardid.

Un hombre que dice: «Temo a Dios»

Entre los siete a quienes Dios cobijará bajo Su sombra el día en que no haya más sombra que la Suya, según consta en los dos Sahih: «ورجلٌ دعته امرأةٌ ذات منصبٍ وجمال، فقال: إني أخاف الله». «Y un hombre a quien una mujer de rango y belleza invitó, y dijo: Temo a Dios»[8]. Todos los motivos de la tentación están presentes: rango, belleza y soledad, y su respuesta es una frase que sale de un corazón temeroso: «Temo a Dios». Es la misma frase de Yusuf en otra forma.

En la historia de los compañeros de la cueva hay una segunda imagen humana, llena de vida. Dijo el segundo de ellos que amaba a una prima suya con el más intenso amor con que los hombres aman a las mujeres, y la requirió y ella se negó, hasta que la alcanzó un año de los años de sequía y acudió a él; él le dio ciento veinte dinares a cambio de que ella se entregara, y cuando se sentó entre sus piernas ella dijo: «اتقِ الله ولا تفضّ الخاتم إلا بحقه». «Teme a Dios y no rompas el sello sino con derecho»[9]. Entonces se levantó y la dejó. Así, la fuerza que desvía puede venir del otro lado: una sola palabra cae en un corazón que guarda un caudal de fe y lo revive. Quien no tiene ese caudal no se beneficia de la exhortación cuando llega; quien ha edificado su corazón halla la palabra como si lo hubiera estado esperando.

El isti'faf: hermano del istis'am en su estructura

Hay en el Corán otra forma sobre el mismo patrón que sirve al mismo sentido: ﴿وَلْيَسْتَعْفِفِ الَّذِينَ لَا يَجِدُونَ نِكَاحًا حَتَّىٰ يُغْنِيَهُمُ اللَّهُ مِن فَضْلِهِ﴾ «Y que se mantengan castos quienes no encuentran con qué casarse, hasta que Dios los enriquezca con Su favor» (24:33), y Su palabra ﴿وَأَن يَسْتَعْفِفْنَ خَيْرٌ لَّهُنَّ﴾ «Pero que se mantengan castas es mejor para ellas» (24:60). La sin y la ta de «isti'faf» (la búsqueda activa de castidad) son como la sin y la ta de «istis'am»: búsqueda y empeño por alcanzar la castidad, no un mero estado que llega por sí solo. El Corán nos enseña así que la pureza se busca como se busca el sustento, y que la firmeza es un oficio con sus medios.

Entre estos medios están los que trajo la Sunna. Dijo el Profeta ﷺ: «يا معشر الشباب، من استطاع منكم الباءة فليتزوج، فإنه أغضّ للبصر وأحصن للفرج، ومن لم يستطع فعليه بالصوم، فإنه له وِجاء». «Jóvenes, quien de vosotros pueda casarse, que se case, pues eso baja más la mirada y protege mejor el pudor; y quien no pueda, que ayune, pues el ayuno es para él una contención»[10]. En ello hay facilitación de lo lícito para quien puede, disciplina del alma mediante el ayuno para quien no puede, y bajar la mirada como primer paso del camino. Y en el Corán: ﴿قُل لِّلْمُؤْمِنِينَ يَغُضُّوا مِنْ أَبْصَارِهِمْ وَيَحْفَظُوا فُرُوجَهُمْ﴾ «Di a los creyentes que bajen la mirada y guarden su pudor» (24:30), donde se antepuso bajar la mirada a guardar el pudor; pues la custodia comienza en la mirada, y quien no guarda el ojo difícilmente guardará lo que viene después. Y dice: ﴿وَلَا تَقْرَبُوا الزِّنَا﴾ «Y no os acerquéis al adulterio» (17:32); la prohibición de acercarse es más elocuente que la de cometerlo, porque cierra el camino antes de que empiece.

«Los sinceros» y el secreto de la custodia

La aleya veinticuatro concluyó con: ﴿إِنَّهُ مِنْ عِبَادِنَا الْمُخْلَصِينَ﴾ «Ciertamente, él era de Nuestros siervos sinceros». Se ha leído con fatha y con kasra en la lam, y ambas lecturas enriquecen el sentido: con fatha, es Dios quien lo escogió y lo purificó para Sí; con kasra, es él quien consagró su religión a Dios con sinceridad. Así, el Corán reunió en una sola palabra la sinceridad del siervo y la elección del Señor. De aquí entendemos que la firmeza ante la tentación no comienza junto a la puerta cerrada, sino mucho antes, en las soledades en que el siervo edificó su vínculo con su Señor. Por eso lo primero que pronunció Yusuf cuando lo requirieron fue: «¡Dios me guarde!», porque volvió a lo que ya estaba asentado en su corazón.

Cinco pilares

De la contemplación de la escena y de los hadices se desprenden cinco pilares: engrandecer a Dios en el corazón en el instante de la invitación («¡Dios me guarde!»); cortar la causa en lugar de negociar con ella («y corrieron hacia la puerta»); la indigencia ante Dios junto con el empleo de los medios («y si no apartas de mí su artimaña»); aceptar con agrado el precio mundano («la cárcel me es más querida»); y, por último, la continuidad, pues quien se mantiene firme una vez puede ser llamado a mantenerse firme muchas: Yusuf fue requerido, luego amenazado, luego encarcelado, y no cambió.

Frente a él está el istis'am fingido: su dueño se demora en las puertas, alardea de su fuerza, camina hacia los lugares de duda y luego pretende estar inmunizado. Y en el Corán hay algo que disipa esa vanidad: ﴿وَخُلِقَ الْإِنسَانُ ضَعِيفًا﴾ «Pues el ser humano fue creado débil» (4:28).

Cuando los adversarios dan testimonio

El istis'am de Yusuf no permaneció en secreto. Años después, el rey reunió a las mujeres: ﴿مَا خَطْبُكُنَّ إِذْ رَاوَدتُّنَّ يُوسُفَ عَن نَّفْسِهِ ۚ قُلْنَ حَاشَ لِلَّهِ مَا عَلِمْنَا عَلَيْهِ مِن سُوءٍ﴾ «¿Cuál fue vuestro propósito cuando requeristeis a Yusuf? Dijeron: ¡Dios nos libre! No hemos conocido en él mal alguno», y luego dijo la esposa del Aziz: ﴿الْآنَ حَصْحَصَ الْحَقُّ أَنَا رَاوَدتُّهُ عَن نَّفْسِهِ وَإِنَّهُ لَمِنَ الصَّادِقِينَ﴾ «Ahora la verdad ha quedado clara: yo lo requerí de amores, y él es, ciertamente, de los veraces» (12:51). La firmeza que estaba en lo oculto se convirtió en testimonio público en boca de quien había sido su adversaria. Esto no significa que hagamos el bien para que se eleve nuestra reputación, sino que nos tranquilicemos: Dios no deja perder la recompensa de quien obra con excelencia.

Del istis'am del individuo al i'tisam de la comunidad

Luego el Corán pasa del istis'am del individuo en su prueba al i'tisam de la comunidad en su asunto común: ﴿وَاعْتَصِمُوا بِحَبْلِ اللَّهِ جَمِيعًا وَلَا تَفَرَّقُوا﴾ «Y aferraos todos a la cuerda de Dios y no os dividáis» (3:103), ﴿وَمَن يَعْتَصِم بِاللَّهِ فَقَدْ هُدِيَ إِلَىٰ صِرَاطٍ مُّسْتَقِيمٍ﴾ «Y quien se aferra a Dios ha sido guiado a un camino recto» (3:101). La misma raíz preserva al individuo del tropiezo y preserva a la comunidad de la división, y quien protege a ambos es uno: aferrarse a Dios y a Su revelación.

La tentación hoy: la estructura es la misma

Las formas de la tentación cambian en esta época, pero su estructura permanece: una invitación en la soledad, el halago de un beneficio y la amenaza si uno se niega. Puede darse en un lugar de trabajo donde manda quien tiene poder, o en un espacio digital sin puertas. El Corán nos enseña un método: comienza por recordar a Dios y refugiarte en Él en la hora de la tentación; toma los medios tangibles: levántate, sal, borra, bloquea; luego pide a Dios que aparte de ti el mal, y prepárate a soportar el precio de la firmeza. Y a los educadores: enseñad a los jóvenes que el istis'am no es cerrazón ni complejo, sino fortaleza y buen juicio; Yusuf estuvo en el lugar de mayor fuerza de la tentación y eligió la obediencia, y no se contradice con ello que el siervo reconozca su debilidad ante su Señor.

Conclusión

Una sola palabra, «fa-sta'sam», resumió toda la escena de la firmeza: refugio en Dios, una prueba de Su parte, una carrera hacia la puerta, una cárcel preferida al pecado y una súplica para que Él aparte el mal. En la distinción entre la 'isma, que es obra de Dios, y el istis'am, que es obra del siervo, hay una lección para todo musulmán: pide la protección, pon sus medios y no te sientas seguro de ti mismo. Señor nuestro, no nos abandones a nosotros mismos ni un instante, y protégenos con aquello con lo que protegiste a Tus siervos sinceros: ﴿وَاعْتَصِمُوا بِاللَّهِ هُوَ مَوْلَاكُمْ ۖ فَنِعْمَ الْمَوْلَىٰ وَنِعْمَ النَّصِيرُ﴾ «Y aferraos a Dios: Él es vuestro Protector. ¡Qué excelente Protector y qué excelente Auxiliador!» (22:78).


Notas

  1. Al-Zamakhshari, «Al-Kashshaf», comentario a Yusuf 32. [2]: Según el corpus lingüístico coránico (corpus.quran.com), la raíz «'-s-m» aparece trece veces: «ya'sim» (5:67, 11:43, 33:17), «i'tasam» (3:101, 3:103, 4:146, 4:175, 22:78), «istas'am» (12:32), «'asim» (10:27, 11:43, 40:33) y «'isam» (60:10). El sustantivo «'isma» no aparece en el Corán. [3]: Al-Raghib al-Isfahani, «Al-Mufradat fi gharib al-Qur'an», entrada «'-s-m» (edición de al-Maktaba al-Shamila, pp. 569-570). [4]: Ibn Ashur, «Al-Tahrir wa-l-tanwir», comentario a Yusuf 32; y al-Zamakhshari, «Al-Kashshaf», comentario a Yusuf 32. [5]: Al-Tabari, «Jami' al-bayan», e Ibn Kathir, «Tafsir al-Qur'an al-'Azim», comentario a Yusuf 32. [6]: Al-Tabari, «Jami' al-bayan»; al-Zamakhshari, «Al-Kashshaf»; e Ibn Ashur, «Al-Tahrir wa-l-tanwir», comentario a Yusuf 24. [7]: Lo relató al-Bujari (6611), de Abu Said al-Judri, que Dios esté complacido con él. [8]: Lo relató Muslim (1031), con su redacción, y lo relató al-Bujari (660, 1423) con un texto similar, de Abu Huraira, que Dios esté complacido con él. [9]: Lo relató al-Bujari (2215), de Abdullah ibn Umar, que Dios esté complacido con ambos, en el hadiz de los compañeros de la cueva; y en (2272) se menciona los ciento veinte dinares con palabras semejantes. [10]: Lo relataron al-Bujari (5066) y Muslim (1400), de Abdullah ibn Mas'ud, que Dios esté complacido con él.↩
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